PALABRAS DE JESÚS PARA TÍ

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PALABRAS DE JESÚS PARA TÍ.

Con el objetivo de entender las palabras de Jesús para memorizarlas y hacerlas propias en mi vida, quise hacer el ejercicio de concentrarme en el evangelio de Juan y sacar solamente las palabras de Jesús. Simplemente voy a destacarlas como puntos claves para memorizarlas, capítulo por capítulo.

Cap. 1

  • Sígueme.
  • Aquí tienen a un verdadero israelita, en quien no hay falsedad.
  • Antes de que Felipe te llamara, cuando aún estabas en la higuera, ya te había visto.
  • Lo crees porque te dije que te vi cuando estabas debajo de la higuera? Vas a ver aún cosas más grandes que éstas!.

Cap. 2

  • Saquen ésto de aquí!¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre en un mercado?
  • Destruyan este templo y lo levantaré de nuevo en tres días.

Cap. 3

  • De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.
  • Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
    • Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu. No te sorprenda de que te haya dicho:¨Tienen que nacer de nuevo¨. El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y adónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del espíritu.
    • Te digo con seguridad y verdad que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto personalmente, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces como van a creer si les hablo de las celestiales? Nadie ha subido jamás al cielo sino  el que descendió del cielo, el Hijo del hombre.
    • Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así también tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
    • Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos son perversos.Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto.En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios.

Cap. 4

  • Dame un poco de agua.
  • Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras  al que te está pidiendo agua, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.
  • Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.
  • Ve a llamar a tu esposo y vuelve ac+a.
  • Bien has dicho que no tienes esposo. Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad.
  • Créeme mujer, que se acerca la hora en que ni este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación proviene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que lo adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.
  • Yo tengo un alimento que ustedes no conocen. Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra.
  • No dicen ustedes ¨Todavía faltan cuatro meses para la cosecha? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura; ya el segador recibe su salario y recoge el fruto para vida eterna.Ahora tanto el sembrador como el segador se alegran juntos. Porque como dice el refrán: Üno es el que siembra y otro el que cosecha¨. Yo los he enviado a ustedes a cosechar lo que no les costó ningún trabajo. Otros se han fatigado trabajando, y ustedes han cosechado el fruto de ese trabajo.
  • Ustedes nunca van a creer si no ven señales y prodigios.
  • Vuelve a casa, que tu hijo vive.

Cap. 5

  • ¿Quieres quedar sano? Levántate, recoge tu camilla y anda.
  • Mira, ya has quedado sano. No vuelvas a pecar, no sea que te ocurra algo peor.
  • Mi Padre aún hoy está trabajando, y yo también trabajo.
  • Ciertamente les aseguro que el hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su padre hace, porque cualquier cosa que hace el padre, la hace también el hijo. Pues el padre ama al hijo y le muestra todo lo que hace. Sí, y aún cosas más grandes que éstas le mostrará, que los dejará a ustedes asombrados. Porque así como el padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a quienes a él  les place. Además, el Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha delegado en el Hijo, para que todos honren al Hijo como lo honran a él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió.
  • Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. Ciertamente les aseguro que  ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan , vivirán. Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha concedido al Hijo el tener vida en sí mismo, y le ha dado autoridad para juzgar, puesto que es el Hijo del hombre.
  • No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados. Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo sólo según lo que oigo, y mi juicio es juso, pues no busco hacer mi propia voluntad sino cumplir la voluntad del que me envió.
  • Si yo testifico en mi favor, ese testimonio no es válido. Otro es el que testifica en mi favor, y me consta que es válido el testimonio que él da de mí.
  • Ustedes enviaron a preguntarle a Juan, y él dio un testimonio válido.
  • Y no es que acepte yo el testimonio de un hombre; más bien lo menciono para que ustedes sean salvos. Juan era una lámpara encendida y brillante, y ustedes decidieron disfrutar de su luz por algún tiempo.
  • El testimonio con que yo cuento tiene más peso que el de Juan. Porque esa misma tarea que el Padre me ha encomendado que lleve a cabo, y que estoy haciendo, es la que testifica que el Padre me ha enviado. Y el Padre mismo que me envió ha testificado en mi favor. Ustedes nunca han oído su voz, ni visto su figura, ni vive su palabra en ustedes, porque no creen en aquel a quien él envió. Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor!.
  • Sin embargo, ustedes no quieren venir a mi para tener esa vida.
  • La gloria humana no la acepto, pero a ustedes los conozco, y sé que no aman realmente a Dios. Yo he venido en nombre de mi Padre, y ustedes no me aceptan; pero si otro viniera por su propia cuenta, a ese sí lo aceptarían; ¿Cómo va a ser posible que ustedes crean, si unos a otros se rinden gloria pero no buscan la gloria que viene del Dios único?
  • Pero no piensen que yo voy a acusarlos delante del Padre. Quien los va a acusar es Moisés en quien tienen puesta su esperanza. Si le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creen lo que él escribió, ¿Cómo van a creer mis palabras?

Cap. 6

  • ¿Dónde vamos a comprar pan para que coma esta gente?
  • Hagan que se sienten todos.
  • Recojan los pedazos que sobraron, para que no se desperdicie nada.
  • Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan, no porque han visto señales sino porque comieron pan hasta llenarse. Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre éste ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación.
  • Esta es la obra de Dios: que crean en aquel a quién él envió.
  • Ciertamente les aseguro que no fue Moisés el que les dijo a ustedes el pan del cielo. El que da el verdadero pan del cielo es mi Padre. El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.
  • Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mi cree nunca más volverá a tener sed. Pero como ya les dije, a pesar de que ustedes me han visto, no creen. Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió. Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. 
  • Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucite en el día final.
  • Yo soy el pan que bajó del cielo.
  • Yo bajé del cielo.
  • Dejen de murmurar. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. En los profetas está escrito: ¨A todos los instruirá Dios¨. En efecto, todo el que escucha al Padre y aprende de él, viene a mí. Al Padre nadie le ha visto, excepto el que viene de Dios; sólo él ha visto al Padre. Ciertamente les aseguro que el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida . Los antepasados de ustedes comieron el maná en el desierto, y sin embargo, murieron. Pero este es el pan que baja del cielo; el que come de él no muere. Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Este pan es mi carne, que daré para que el mundo viva.
  • Ciertamente les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre ni beben su sangre, no tienen realmente vida. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.
  • Porque mi carne es verdadera  comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Así como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, también el que come de mí, vivirá por mí. Este es el pan que bajó del cielo. Los antepasados de ustedes comieron maná y murieron, pero el que come de este pan vivirá para siempre.
  • ¿Esto les causa tropiezo? ¿Qué tal si vieran al Hijo del hombre subir adonde antes estaba? El Espíritu da vida; la carne no vale para nada. Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida. Sin embargo, hay algunos de ustedes que no creen.
  • Por eso les dije que nadie puede venir a mí, a menos que se lo haya concedido el Padre.
  • ¿También ustedes quieren marcharse?
  • ¿No los he escogido yo a ustedes doce? No obstante, uno de ustedes es un diablo.

Cap. 7

  • Para ustedes cualquier tiempo es bueno, pero el tiempo mío aún no ha llegado. El mundo no tiene motivos para aborrecerlos; sin embargo, me aborrece porque yo testifico que sus obras son malas. Suban ustedes a la fiesta. Yo no voy todavía a esta fiesta porque mi tiempo aún no ha llegado.
  • Mi enseñanza no es mía sino del que me envió .
  • El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.
  • El que habla por cuenta propia busca su vanagloria; en cambio, el que busca glorificar al que lo envió es una persona íntegra y sin doblez. 
  • ¿No les ha dado Moisés la ley a ustedes? Sin embargo, ninguno de ustedes la cumple. ¿Por qué tratan ustedes de matarme?
  • Hice un milagro y todos ustedes han quedado asombrados. Por eso Moisés les dio la circunsición, que en realidad no proviene de Moisés sino de los patriarcas, y aún en sábado la practican. Ahora bien, si para cumplir la Ley de Moisés circuncidan a un varón incluso en sábado, ¿por qué se enfurecen conmigo si en sábado lo sano por completo? No juzguen por las apariencias; juzguen con justicia.
  • _¡Con que ustedes me conocen y saben de donde vengo.! No he venido por mi propia cuenta, sino que me envió uno que es digno de confianza. Ustedes no lo conocen, pero yo sí lo conozco porque vengo de parte suya, y él mismo me ha enviado.
  • Voy a estar con ustedes un poco más de tiempo, y luego volveré al que me envió. Me buscarán, pero no me encontrarán, porque adonde yo esté no podrán llegar.
  • Me buscarán pero no me encontrarán, adonde yo esté no podrán ustedes llegar.
  • Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! De aquel que cree en mí, como dice la escritura, brotarán ríos de agua viva.

Cap.8

  • Aquél de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera pedra.
  • Mujer ¿dónde están?¿Ya nadie te condena?
  • Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.
  • Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
  • Aunque yo sea mi propio testigo, mi testimonio es válido, porque sé de donde he venido y adónde voy. Pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. Ustedes juzgan según criterios humanos; yo, en cambio, no juzgo a nadie. Y si  lo hago, mis juicios son válidos porque no los emito por mi cuenta sino en unión con el Padre que me envió. En la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido . Uno de mis testigos soy yo mismo, y el Padre que me envió también da testimonio de mí.
  • Si supieran quién soy yo, sabrían también quién es mi Padre.
  • Yo me voy, y ustedes me buscarán, pero en su pecado morirán. Adonde yo voy ustedes no pueden ir.
  • Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundoPor eso les he dicho que morirán en sus pecados, pues si no creen que yo soy el que afirmo ser, en sus pecados morirán.
  • En primer lugar, ¿Qué tengo que explicarles?. Son muchas las cosas que tengo que decir y juzgar de ustedes. Pero el que me envió es veraz, y lo que le he oído decir es lo mismo que le repito al mundo.
  • Cuando hayan levantado al hijo del hombre, sabrán ustedes que yo soy, y que no hago nada por mi propia cuenta, sino que hablo conforme a lo que el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo; no me ha djado solo, porque siempre hago lo que le agrada.
  • Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
  • Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado.
  • Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia; pero el hijo sí se queda en ella para siempre. Así que si el hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres. Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham. Sin embargo, procuran matarme porque no está en sus planes aceptar mi palabra. Yo hablo de lo que he visto en presencia del padre; así también ustedes, hagan lo que del Padre han escuchado.
  • Si fueran hijos de Abraham, harían lo mismo que él hizo. Ustedes en cambio, quieren matarme ¡ a mí, que les he expuesto la verdad que he recibido de parte de Dios! Abraham jamás haría tal cosa. Las obras de ustedes son como las de su padre.Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he venido de Dios y aquí me tienen. No he venido por mi propia cuenta, sino que él me envió . ¿Por qué no entienden mi modo de hablar? Porque no pueden aceptar mi palabra.
  • Ustedes son de su adre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio  éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!. Y sin embargo a mí, que les digo la verdad, no me creen. ¿Quién de ustedes me puede probar que soy culpable de pecado? Si digo la verdad, ¿por qué no me creen? El que es de Dios escucha lo que Dios dice. Pero ustedes no escuchan, porque no son de Dios.
  • No estoy poseído por ningún demonio. Tan sólo honro a mi Padre; pero ustedes me deshonran a mí. Yo no busco mi propia gloria; pero hay uno que la busca, y él es el juez. Ciertamente les aseguro que el que cumple mi palabra, no morirá.
  • Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria no significa nada. Pero quien me glorifica es mi Padre, el que ustedes dicen que es su Dios, aunque no lo conocen.Yo, en cambio, sí lo conozco. Si dijera que no lo conozco, sería tan mentiroso como ustedes; pero lo conozco y cumplo su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se regocijó a pensar que vería mi dia; y lo vió y se alegró. Ciertamente les aseguro que, antes de que Abraham naciera, ¡yo soy!.

Cap. 9

  • Ni él pecó, ni sus padres, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida. Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió.Viene la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras esté yo en el mundo, luz soy del mundo.
  • Ve y lávate en el estanque de Siloé.
  • ¿Crees en el Hijo del hombre?
  • Pues ya lo has visto; es el que está hablando contigo.
  • Yo he venido a este mundo para juzgarlo, para que los ciegos vean, y los que ven se queden ciegos.
  • Si fueran ciegos, no serían culpables de pecado, pero como afirman que ven, su pecado permanece.

Cap. 10

  • Ciertamente les aseguro que el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que trepa y se mete por otro lado, es un ladrón y un bandido.El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El portero le abre la puerta, y la ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las ovejas y las saca del redil. Cuando ya  ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. Pero a un desconocido jamás lo siguen; más bien, huyen de él porque no reconocen voces extrañas.
  • Ciertamente les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí eran unos ladrones y unos bandidos, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos. El ladrón no vino más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
  • Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. El asalariado no es el pastor, y a él no le pertenecen las ovejas. Cuando ve que el lobo se acerca, abandona las ovejas y huye; entonces el lobo ataca el rebaño y lo dispersa. Y ese hombre huye porque, siendo asalariado, no le importan las ovejas.
  • Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil, y también a ellas debo traerlas. Así ellas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor. Por eso me ama el padre; porque entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla. Este es el mandamiento que recibí de mi padre.
  • Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que me acreditan, pero ustedes no creen porque no son mi rebaño. Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar. El Padre y yo somos uno.
  • Yo les he mostrado muchas obras irreprochables que proceden del padre. ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?
  • ¿Y acaso no está escrito en su ley: ¨Yo he dicho que son dioses¨? Si Dios llamó ¨dioses¨ a aquellos para quienes vino la palabra (y la Escritura no puede ser quebrantada),¿por qué acusan de blasfemia a quien el Padre apartó para sí y envió al mundo? ¿Tan sólo porque dijo ¨Yo soy el Hijo de Dios¨? Si no hago las obras de mmi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a mis obras, para que sepan y entiendan que el Padre está en mí, y que yo estoy en el Padre.

Cap. 11

  • Esta enfermedad no terminará en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella, el hijo de Dios sea glorificado
  • Volvamos a Judea.
  • ¿Acaso el día no tiene doce horas?
  • El que anda de dia tropieza, porque tiene la luz de este mundo. Pero el que anda de noche sí tropieza, porque no tiene luz.
  • Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarlo.
  • Lázaro ha muerto, y por causa de ustedes me alegro de  o haber estado allí, para que crean. Pero vamos a verlo.
  • Tu hermano resucitará.
  • Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees ésto?.