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¿POR QUÉ PENSAR MÁS EN DIOS?

Necesito más dinero?, quisiera tener mejor salud?, me gustaría cambiar de trabajo?

Alguna vez te has hecho estas preguntas?

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Yo te haría la siguiente pregunta: Quién eres?

Quiénes somos?

Somos hijos de Dios que recibimos a Jesucristo como único Señor y Salvador de nuestra vida para transformar nuestro corazón y tener vida abundante

(Juan 10:10).

Dios quiere que tengamos una vida abundante y El quiere gorificarse en nuestra vida diariamente.

Si Dios quiere eso para nosotros , qué somos cuando no tenemos a Dios con nosotros? Quién soy sin Dios?

Soy una persona Natural, donde me dominan mis emociones y me caracterizo porque hay egoísmo, envidias, iras, rabietas, manipulación, desobediencia, caprichos, y mis pensamientos son las opiniones de las personas que me han enseñado a ser la persona conforme a tradiciones culturales, sociales y patrones de comportamiento familiares. Aprendemos que hay consecuencias. Me puedo llenar de resentimientos, chismes, críticas, mentiras, sentimientos de venganza, traiciones, engaños y sufrimientos.

Hay una lucha diaria para hacer las cosas.

Sin embargo, cuando Jesús entra a nuestro corazón, El se encarga de limpiar esa naturaleza y reemplazarla por Su Naturaleza Divina. Comienza el Espíritu de Dios a vivir dentro de mí (Romanos 8:11). Cristo vive en mí, pero la batalla interna de mi naturaleza pecaminosa no termina en la Salvación (Gálatas 5:17). Soy nueva criatura, pero mi naturaleza pecaminosa está en lucha con los deseos de ser obediente a la Palabra de Dios y parecerme a Jesús en su manera de pensar, sentir, hablar y actuar.

Y quiero ser más comprensivo, amable, paciente, amosoroso, bondadoso, … pero… por qué no puedo?

Cómo puedo ser la persona que Dios quiere que sea?

1. Tengo que buscar a Dios todos los días de mi vida. No vivir como tontos sino como sabios, aprovechando cada momento de mi vida buscando a Dios (Efesios 5:15). Hay una tendencia a hacer lo malo. Tengo que ser cuidadoso en mi manera de vivir, cuidando mi cuerpo, mis pensamientos y todo lo que consumo para que sea solamente lo que me edifica y alimenta sanamente. Debo tener en cuenta que lo que consuma, me controlará. Somos vasijas de barro y si consumo relaciones equivocadas, decisiones erradas, avaricia, malos consejos, y me rodeo de personas tóxicas, terminaré actuando igual a ellas porque las malas compañías corrompen las buenas costumbres.

2. Tengo que llenarme del Espíritu Santo y consumir más de Dios. Se trata de cantar salmos y alabanzas que limpien mi corazón y exalten el nombre de Cristo, cambiar y renovar mi mente, dar gracias a Dios por todo y reemplazar la naturaleza pecaminosa por el fruto del Espíritu Santo que es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, humildad, fidelidad y dominio propio.

3. Tengo que ayunar, orar y alabar. Estas son armas espirituales poderosas que te ayudan a renunciar la naturaleza pecaminosa (odios, envidias, celos, rencor, arrebatos de ira, contiendas, sentimientos de venganza, etc) para reemplazarla por la naturaleza Divina de Jesucristo.

Pero…Cómo recibo más de Dios?

Cada día necesito más de Dios porque mi naturaleza pecaminosa tiene que morir. No puedo seguir pensando en hacer todo lo que se me ocurre ni reaccionar emocionalmente frente a las situaciones externas.

Dios tiene un plan bueno, agradable y perfecto para mi vida y muchos mandamientos que debo cumplir para lograr tener una vida espiritual plena, apacible y feliz . Por lo tanto, la naturaleza pecaminosa tiene que morir para que las características del carácter de Cristo, que es el fruto del Espíritu Santo abunden en mi personalidad constantemente

Mi trabajo diario es llenarme del Espíritu Santo… y Cómo?

1. Obedeciendo: La obediencia es entregar mi mente, emociones y voluntad a Dios para que El controle mi ser (Romanos 12:1-2). Tener la mente de Cristo y someterme a Dios, a sus preceptos y mandatos. Cada acto de desobediencia nos hace perder la oportunidad de ser protegidos por Dios , controlados por Dios y tener el poder de Dios. La desobediencia apaga al Espíritu Santo y Su poder. En cambio, la obediencia, fortalece el poder de Dios en mi vida. (1 Tesalonicenses 5:19).

2. Orando, alabando, leyendo La Palabra, estudiando la Biblia, Congregándonos y ayunando: Estas prácticas diarias nos permitirá crecer y madurar espiritualmente, llegando a manejar nuestra vida por medio de principios bíblicos y no por las emociones. Seremos guiados por el Espíritu Santo y la Palabra de Dios será nuestro manual de comportamiento que nos dice qué es lo que debemos pensar, sentir, hablar y cómo debemos comportarnos frente a los demás y a las circunstancias de nuestra vida. (Romanos 6:15).

Finalmente, para recordar…

* Jesús murió por mis pecados, no hay condenación.

*Dios es amor, El es fiel y justo para perdonarnos todo pecado y limpiarnos de toda maldad.

*Cada cosa que hacemos , tendremos que enfrentar una batalla espiritual entre lo que decidimos obedecer.

*Si elegimos el pecado, nos llevará a la esclavitud (vicios, fornicación, adulterio, pornografía, mentira, robo, fraude, etc).

*Si elegimos ser obedientes a la Palabra de Dios, nos llevará a tener vidas justas, amorosas, pacíficas, bondadosas, amables, fieles, íntegras y gozosas.

Por lo tanto…

Te invito a comenzar a tener un proceso donde trabajes todos los días a tener más de Dios y menos de tu naturaleza pecaminosa. Poco a poco, te darás cuenta que puedes tener el carácter de Cristo y menos tu carácter guiado por tus emociones.

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